Soy David del Cura —
Empecé como ingeniero.
Me convertí en diseñador.
Nunca dejé de ser ambas cosas.
Trabajo justo donde las decisiones de producto se convierten en restricciones de ingeniería y donde los supuestos de diseño chocan con la realidad del negocio. Ese hueco —entre lo que los equipos pretenden y lo que realmente se entrega— es donde opero.
Mi trayectoria es híbrida por diseño: 3 años desarrollando backend con C#, MongoDB y SQL; después frontend con React, Angular y TypeScript; luego arquitectura UX para plataformas gubernamentales de alta seguridad; y más tarde liderando sistemas de diseño para 15 marcas de medios en Vocento. Cada capa sumó vocabulario. Todo sigue activo.
No hago “handoff”. Alineo — traduzco la lógica de producto en arquitectura de componentes, conecto tokens de Figma con CSS en producción y construyo flujos con IA que eliminan fricción antes de que se convierta en un problema de sprint.
Origen
Desde los 14 años construyo webs — diseño, código y despliegue. Ese instinto doble nunca se fue. Cuando entré en Sidertia como ingeniero backend, escribía C# para ANA: una plataforma de inteligencia de alta seguridad para el CCN‑CERT (Centro Criptológico Nacional). Datos complejos, restricciones regulatorias estrictas y cero margen para la ambigüedad.
La ingeniería me dio una forma precisa de pensar en sistemas: cómo interactúan los componentes, dónde debe vivir la lógica y qué se rompe cuando escalas. Pasé a frontend, después a arquitectura de interacción y finalmente a liderar UX en toda la suite de ciberseguridad: ANA, CLARA y herramientas internas para equipos de infraestructura crítica.
“El punto de inflexión no fue una decisión de carrera. Fue darme cuenta de que mi mejor trabajo de diseño nacía de entender las restricciones de ingeniería — y hablar ese idioma con fluidez.”
De ahí a Vocento: el mayor grupo de medios de España, 15 marcas editoriales y un único sistema de diseño para coordinarlas. Cuatro años construyendo infraestructura de suscripción, alineando producto, ingeniería y analítica, y terminando por liderar diseño de forma centralizada en todos los productos digitales del grupo.
Cómo pienso
La mayoría de problemas de diseño no son problemas de diseño. Son problemas de coordinación disfrazados de UX.
Diseño, ingeniería y negocio tienen su propio lenguaje, sus propias métricas de éxito y su propia definición de “terminado”. Cuando esas tres partes no se alinean desde el principio, aparecen entregas lentas, retrabajo y productos técnicamente completos pero estratégicamente incoherentes.
Mi trabajo es convertir ese alineamiento en estructura — no una conversación puntual, sino un sistema. Tokens compartidos. Patrones de decisión documentados. Componentes con contratos claros. Una arquitectura desde la que ingeniería pueda construir y negocio pueda medir.
La velocidad y la reducción de costes no son “efectos secundarios” del buen diseño. Son el resultado de eliminar la fricción que se acumula cuando los equipos trabajan en paralelo en lugar de sincronizados.
Cómo se aplica en la práctica
La pregunta después de cómo pienso es cómo se convierte en entrega: el mismo loop, fase a fase, con herramientas reales y outputs concretos. Cuando llegas al stack de abajo, ya no es una lista abstracta: es lo que acabas de recorrer.
Stack y herramientas
Diseño
Ingeniería
AI & automation
Producto
Más allá del producto
Desde pequeño he estudiado música de forma reglada — 15 años de armonía, composición y teoría. Hoy eso se traduce en trabajo como productor musical, compositor y diseñador de sonido, en la intersección entre lo electrónico y lo orgánico.
El paralelismo no es decorativo. La música es una de las disciplinas de diseño de sistemas más antiguas: restricciones que permiten variación infinita dentro de una estructura. Esa lógica aparece en cómo planteo la arquitectura de producto.
Madrid. Coffee. Building things that work.